Vicente, anciano enfermo del corazón que avaló el piso de su hijo, María, que arrastra la deuda de su maltratador... 350.000 desalojos en los últimos cuatro años

Vicente Torres (en la cama), enfermo de
corazón, avaló con su casa el crédito hipotecario de su hijo. A su lado,
su cuñada y su nieto Jonatan. / ÁLVARO GARCÍA
Un informe de siete jueces encargado por el Consejo General del Poder Judicial ha vuelto a poner el foco sobre la dramática situación que han vivido, al menos, 350.000 familias en los últimos cuatro años. Los magistrados han denunciado los abusos del sistema legal de desahucios: critican la "mala praxis" bancaria, la venta "torticera" de productos financieros y proponen transferir a los hipotecados las ayudas a la banca. Detrás de las cifras hay miles de historias trágicas de personas atrapadas por la crisis y la burbuja inmobiliaria. Estas son algunas especialmente duras:
Vicente Torres, 74 años. Un anciano enfermo que avaló a su hijo
CARMEN PÉREZ-LANZAC, Madrid
Vicente Torres (en la cama), enfermo de corazón. / ÁLVARO GARCÍA
María G., 48 años. Con la deuda de su maltratador
ELSA GARCÍA DE BLAS, Madrid
María G. (prefiere no revelar su apellido), onubense de 48 años,
lucha por que el banco le condone la deuda que le dejó su maltratador.
Después de denunciarle por maltrato —"Me planté el día que me agredió
con mi niño en brazos", cuenta—, él huyó a su Ecuador natal. María,
funcionaria con una pensión por incapacidad total y con un niño de seis
años, quedó como única responsable de la deuda hipotecaria de la casa de
ambos y de otros dos préstamos. Total: casi 400.000 euros. Era 2008. Él
sigue en busca y captura.El banco se adjudicó la vivienda por subasta; la deuda que le queda es de 140.000 euros. De sus 1.600 euros de pensión, 400 los tiene embargados. La entidad intentó incluso que ella asumiera un seguro de 12.000 euros que él tenía solo a su nombre (ni siquiera estaban casados). Ahora vive en casa de su padre. “A veces pienso en ir a la embajada de Ecuador o al consulado, no sé, para intentar localizarle y reclamarle el dinero", explica con la voz quebrada. Pero hay algo que la frena: "Me paraliza el miedo a que me quiten a mi niño. Era una de las amenazas que él me hacía, que yo iba a acabar comiendo mierda y que le sería fácil llevarse al niño. No me siento amparada por las instituciones, no siento que mi hijo esté protegido. Tengo miedo”.
Lourdes Castro, 35 años. Desalojo por sorpresa contra la movilización
MANUEL J. ALBERT, Córdoba
José Manuel Mengíbar, firma en presencia de su mujer, Lourdes Castro, los papeles del deshaucio de su casa. /
César Guerrero, 33 años. Cargas que empujan a inmigrantes a retornar
CLARA BLANCHAR, Barcelona
César Guerrero, un vecino del barrio de La Florida
de L´Hospitalet de Llobregat, Barcelona, mantiene una acampada ante las
puertas de una oficina de Catalunya Caixa. / ALBERT GARCIA
Mercedes Castro, 56 años. La trampa de la subasta notarial
C. BLANCHAR, Barcelona
Mercedes Castro Muestra el recibo de lo que debe pagar del impuesto de plusvalía después de devolver el piso al banco.
/ MARCEL.LI.SÁENZ
Xiomara Sena, 32 años. Madre soltera de un niño con diabetes
CARMEN PÉREZ-LANZAC, Madrid
Marisol y sus cinco hijos en su piso de Carabanchel. / SANTI BURGOS





