Se ha levantado otro apéndice del sumario de la Malaya y se ha destapado otra manta de supuestos sinvergüenzas. Nadie está a salvo: jueces, funcionarios, notarios... No oculto que siento especial satisfacción por que de vez en cuando caigan estos vivales que se forran sin el sudor de su frente. Hasta ahora un notario era sinónimo de fe, de legalidad, un juramento por encima de la Biblia. Si ya no podemos fiarnos de ciertos notarios qué sentido tiene que se pague tanto por su firma cuando ni siquiera tiene valor su palabra.
Ahora la promotora Aifos tendrá un apartado para ella solita en la Malaya. Se lo habrá ganado a pulso y viandas. La ronda de acusaciones ha salpicado a un notario granadino, según las primeras informaciones. Es imposible olvidar que Aifos entró hace algunos años a golpe de talonario en un pueblo del Cinturón del granadino. La suerte que tienen quienes se han querido burlar de la justicia es que todavía son inocentes mientras no se demuestre lo contrario. Si no tendríamos que pensar mal de más de uno.
Escrito por Doctor Rumore
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